El reino visigodo de Toledo
A principios del s.VI, tras derrotar a los pueblos bárbaros y al desaparecer el Imperio Romano, los visigodos se establecieron en la mayor parte de la península y una parte del sur de Francia. Y establecieron su capital en Toledo.
La forma de gobierno de los visigodos era la monarquía. El rey era elegido por los nobles. Esta monarquía no lograba ser estable debido a las frecuentes luchas de poder, y dio lugar a una larga lista de reyes godos que gobernaron durante este periodo.
La máxima extensión del reino visigodo en la península llegó con el rey Leovigildo (568 - 586). Este rey deseó unificar a su pueblo, modificando algunas leyes, permitió que se casasen hispanorromanos con godos, también pretendió que los romanos se convirtieran al arrianismo (religión visigoda), pero estos se negaron.
Al morir Leovigildo, Recaredo, su sucesor, se convirtió al catolicismo, y en el año 589 d.C., suprimió la religión arriana en el Tercer Concilio de Toledo. Este hecho concedió mayor unidad al reino.
Sin embargo, a pesar de intentar cohesionar a la población con una religión y unas leyes comunes, las guerras civiles fueron frecuentes, la mayoría provocadas por el carácter electivo de la monarquía.
Finalmente, en el año 711 d.C., los musulmanes invadieron la península, y derrotaron al último rey visigodo Don Rodrigo.