Carlos de Habsburgo era nieto de los Reyes Católicos y del Emperador de la casa de Austria.

Carlos I heredó un gran imperio de sus abuelos, con territorios en Europa y en América. Fue Carlos I, rey de España, y Carlos V emperador de Alemania.
Sus primeros años de reinado fueron difíciles, ya que el pueblo lo veía como un rey extranjero, que ni siquiera conocía el castellano. Esta situación, junto con las malas condiciones de vida de campesinos y artesanos, provocó, además de otras rebeliones, la revuelta de los Comuneros, en 1.520, que fue una protesta de las principales ciudades de Castilla.
En América amplió la colonización de territorios.
Por otro lado, Francia era el principal rival para lograr el poder en Europa. Eso hizo que Carlos I se enfrentara en numerosas ocasiones con el rey francés.
También tuvo que luchar contra los turcos (Imperio Otomano), que querían hacerse con el control del Mediterráneo y entorpecían el comercio de España con Italia.
En el centro de Europa surgió el protestantismo (cristianos que se separan de la Iglesia católica). En concreto, Carlos I tuvo que hacer frente a los luteranos (protestantes seguidores de Martín Lutero), que no aceptaban la autoridad del Papa.
Al final, decepcionado por el fracaso ante el luteranismo, Carlos I abandonó el trono y cedió los territorios del centro de Europa a su hermano y el resto de sus posesiones a su hijo, Felipe II.